PRAXINOSCOPIO
El arte, en este caso de la cinematografía, trata de captar y representar las imágenes de forma que den sensación de movimiento. Esta interesante idea, pues, ya viene dándose a conocer desde los primitivos dibujos de la Prehistoria, de búfalos o seres esquemáticos que pretendían narrar pasajes o escenas de aquella vida; o de Egipto, que con el faraón Ramsés por ejemplo, en el siglo XII antes de Cristo, ya decoraban los templos con figuras en diferentes posiciones, de forma que parecía que seguían un mismo ritmo, daban la sensación de estar en movimiento al visualizarlas una tras otra.
Pero el verdadero antecedente de lo que hoy día llamamos “cinematografía”, o “cine”, se encuentra en las representaciones chinescas, que consistía en una especie de teatro en el que la protagonista en la sombra expuesta sobre una superficie clara, como una pared, pudiendo ser esta la de una mano en movimiento, por ejemplo.
En la imagen podemos observar la sombra de un camello.
Más tarde, en el siglo XIX, aparece algo nuevo llamado eidofúsikon (edifusión), que contaba con efectos especiales, además de un juegos de luces y sombras, ideado por Philippe-Jacques. Pero este teatro, además, competía con la linterna mágica, aparato inventado por Athanasius Kircher, que lo que hacía era proyectar una imagen que recibía del exterior, invirtiéndola. Esto era posible debido a un juego de lentes colocado en el interior de la caja, que reflejaban las imágenes expuestas sobre unas placas de vidrio, e iluminadas por una lámpara de aceite.
Este invento se basaba en otro anterior, la cámara oscura; una pequeña caja cerrada con un solo orificio por el que penetra la luz, y que hace posible que se proyecte la imagen del exterior en la pared contraria.
Además, la fotografía nació también de este instrumento. Joseph Nicéphore Niepce, químico, inventor y científico, consiguió fijar unas imágenes en el interior de una cámara oscura, químicamente hablando, y más tarde sacó la primera fotografía, la cual fue posible tras una exposición de unas ocho horas. Más tarde, su socio Louis Daguerre se apropió de la patente al conseguir reducir el tiempo de exposición a tan solo treinta minutos. Así, nació en 1839 la fotografía, y se denomina al aparato “daguerrotipo”, que un año más tarde se complementó con la ayuda de William Fox Talbot, que descubrió la forma de sacar las imágenes fotográficas sobre un papel , y cuya patente compraron los hermanos Langeheim, que a su vez en 1849 consiguieron positivar la imágenes en el cristal.
En 1824, el secretario de la Real Sociedad de Londres, Peter Mark Roget, publicó un texto en el que aseguraba que, desde su punto de vista, el ojo humano retiene las imágenes apenas una fracción de segundo tras dejar de tenerlas delante. Así, daba a entender que el cerebro tiene un umbral de percepción que muestra las imágenes continuas. A esto se le suma además el llamado efecto estroboscópico, que permite ver movimiento en las imágenes estáticas.
Inspirados en las teorías de Roget, surgieron en el siglo XIX inventos tales como el thaumátropo, el fenakistoscopio, el zootropo o el praxinoscopio, todos de etimología griega.
El primero de todos estos, el taumatropo ( thaumátropo), que significa “giro milagroso”, se basaba en un disco giratorio, de dos perfiles, con una imagen en cada uno de estos, de forma que al girar éste, ambos perfiles se fundían en una sola.
De este artilugio se sirvió Joseph Plateau para inventar el fenakistoscopio (fenaquistoscopio, “espectador ilusorio); que consiste en un disco giratorio compuesto por varios dibujos de una misma forma, y que cada una tiene una forma un tanto diferente, de manera que al ponerse el disco en movimiento, y observando las figuras a través de un espejo, se crea una sensación de movimiento.
Por otra parte, el estroboscopio contaba no con uno, sino con dos discos, uno con dibujos y otro con ranuras, a través de las cuales es necesario mirar estos dibujos para verlos en movimiento.
Ya en 1834 aparece el zootropo de George Horner, que en vez de en un disco, se observan los dibujos en una banda larga de papel, horizontalmente, y colocada esta dentro del tambor giratorio, este a su vez sobre un eje. Por último, presenta una serie de ranuras que logran que podamos observar las imágenes en movimiento a través de ellas.
Ahora bien, centrándonos en este último,el praxinoscopio, hay que decir que es un invento más complejo, ideado por el francés Charles Émile Reynaud. Se compone también de un tambor que gira, pero que presenta un anillo de espejos en el centro, y los dibujos en este caso están colocados en la pared interior del tambor. Debido al giro del mismo, los dibujos parecen moverse. .Con este aparato mejora la calidad de la imagen, a la que se agregó un breve argumento y una banda sonora , que coincidía con el orden de los acontecimientos.
El teatro óptico, de Reynaud se proyectó en 1888 en el Museo Grévin de París. Basado en el praxinoscopio y en la linterna mágica, se trataba de unas pantomimas luminosas; tiras de más de 500 imágenes de dibujos animados móviles, hechos a mano, que contaban con una proyección de la imagen de fondo desde una linterna, Así nacen los primeros dibujos animados, y Reynaud se convierte en su creador. Se proyectaban hasta 16 imágenes por segundo, consiguiendo dar la impresión de que lo que se muestra es un segundo real.
En el siguiente enlace se muestra un ejemplo del teatro óptico de Reynaud, de su obra llamada Pauvre Pierrot.
A parte de esta, también se le reconocen los derechos de otras películas de animación, como “Un bon bock”, o de películas de animación, como “Guillaume Tell”.
Rivales de Reynaud y el Praxinoscopio, en el aspecto del cine de animación, fueron los hermanos Lumière y el cinematógrafo. Los hermanos quitaron protagonismo al teatro de dibujos animados de Reynaud filmando acontecimientos como la llegada del tren, o la salida de los obreros de una fábrica.
Pues bien, a partir de estos instrumentos, más tarde, y debido al conocimiento del trucaje de la imagen, fueron surgiendo nuevos modos de creación de efectos, de mejorar lo antiguo, y de prosperar en el mundo del cine. Algunos ejemplos son el slash-system, que facilitaba la animación del personaje deseado para no tener que dibujarlo continuamente, el “one turn one picture” (producción de imagen por imagen), o el cell process, que consistía en el uso de hojas de celuloide , en las que se dibujaban las figuras, y que hacían posible el superponer a un fondo fijo las partes en movimiento.